Cómo empezar a opositar desde cero: guía paso a paso

Qué decidir antes de comprar un temario, cómo elegir cuerpo, cuánto tiempo hace falta y cómo organizar el estudio si empiezas de cero.

Publicado el 18 de septiembre de 2026

Decidir opositar es relativamente fácil. Lo difícil es el mes siguiente: elegir a qué, con qué material, cuántas horas y con qué expectativas. Esta guía recorre las decisiones que conviene tomar antes de empezar a estudiar, porque equivocarse en ellas cuesta mucho más tiempo que equivocarse en un tema concreto del temario.

1. Elegir el cuerpo antes que el temario

El error más común es empezar por el material. Alguien recomienda una academia, se compra un temario y solo después se pregunta si ese cuerpo encaja con su titulación, su situación o sus expectativas de destino. El orden correcto es el inverso.

Para elegir cuerpo, hay tres filtros que conviene aplicar en este orden:

2. Entender qué tipo de proceso te espera

No todas las oposiciones se ganan de la misma forma. Conviene saber desde el principio si el proceso al que aspiras es:

Esta distinción cambia por completo la estrategia. En un concurso-oposición puede tener sentido, por ejemplo, acumular experiencia como interino mientras preparas, porque esa experiencia puntúa. En una oposición pura, ese tiempo no te suma nada en el baremo.

3. Conseguir el temario oficial, no una versión comercial cualquiera

El temario oficial figura como anexo en las bases de la convocatoria publicadas en el boletín correspondiente. Es gratuito y público. Las editoriales y academias venden desarrollos de ese temario, que es un servicio legítimo y útil, pero el índice de referencia debe ser siempre el oficial.

Dos comprobaciones importantes antes de comprar material:

4. Calcular el tiempo con realismo

No existe una cifra universal de "horas necesarias": depende del cuerpo, del temario y de tu punto de partida. Pero sí hay dos patrones bastante constantes entre quienes aprueban.

El primero es que la constancia gana a la intensidad. Estudiar tres horas todos los días rinde más que diez horas dos sábados al mes, porque el conocimiento de un temario extenso se sostiene sobre el repaso, y el repaso necesita frecuencia.

El segundo es que hay que presupuestar el repaso desde el principio. Un error clásico de planificación es dividir el temario entre los meses disponibles hasta el examen, sin dejar margen: se llega al último tema habiendo olvidado los primeros. Una planificación realista dedica aproximadamente la mitad del tiempo a primera lectura y comprensión, y la otra mitad a repaso y práctica.

5. Practicar con el formato real del examen

Saberse el temario y saber examinarse son habilidades distintas. Un test de 100 preguntas con penalización por error premia decisiones que no tienen nada que ver con el conocimiento puro: cuándo arriesgar una respuesta dudosa, cómo administrar el tiempo, cómo no bloquearse en una pregunta.

Por eso conviene hacer exámenes completos, cronometrados y en condiciones parecidas a las reales, desde bastante antes del examen. Los exámenes de convocatorias anteriores del mismo cuerpo, cuando están disponibles públicamente, son el mejor material posible: reflejan el estilo real del tribunal.

6. Vigilar los plazos administrativos

Mucha gente que se prepara bien pierde una convocatoria por un asunto puramente administrativo: no presentar la solicitud a tiempo, no pagar la tasa correctamente, o no revisar la lista provisional de admitidos y quedarse excluido sin enterarse.

Tres fechas que conviene tener siempre localizadas:

  1. El fin del plazo de solicitud, que se cuenta en días hábiles desde la publicación en el boletín, no desde que te enteras de la noticia.
  2. El plazo de subsanación tras la lista provisional de admitidos, que suele ser corto.
  3. La fecha del primer ejercicio, que a veces se publica con relativamente poca antelación.

7. Aceptar que el primer intento suele ser de aprendizaje

Presentarse a una convocatoria sin haber terminado el temario no es necesariamente tiempo perdido. Te expone al formato real, al ambiente del examen y al nivel efectivo de exigencia del tribunal, y esa información vale mucho para el siguiente intento. Muchos opositores describen su primera convocatoria como la que les enseñó a preparar la segunda.

Este artículo es orientativo y de carácter general. Las bases de cada convocatoria concreta prevalecen siempre sobre cualquier información general: consúltalas antes de tomar decisiones.